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Diputado Nacional Provincia de Santa Fe
Fabián Peralta
NOTICIAS
Lunes 11 de agosto del 2014

Estudio sobre acoso escolar (Bullying)


Los resultados de la siguiente encuesta reflejan la percepción, el conocimiento y modos de posicionarse frente al acoso escolar de los y las adolescentes de entre 11 y 19 años. El universo de encuestados está compuesto por alumnos/as de dieciocho (18) escuelas primarias y secundarias de carácter públicas y privadas de los seis distritos de la ciudad de Rosario.

En relación al conocimiento sobre el acoso escolar, más de la mitad de los encuestados y encuestadas manifestó saber de qué se trata. Afirmativamente respondió el 58,3%, mientras que el 16,8 % desconoce la problemática o el concepto. Otro dato es que el 24,8 % sabe poco al respecto. Si bien este resultado revela lagran difusión que está teniendo la temática en las escuelas y en los medios de comunicación, no siempre esto viene acompañado de políticas preventivas o de atención.

 

 

 

Modos de Acoso

De los modos de acoso escolar existentes, el 77,5% de los y las encuestados/as afirman conocer mayoritariamente el verbal y el físico, también mencionaron el maltrato psicológico, por medio de redes sociales y en menor medida nombraron el maltrato sexual.

Si bien por cuestiones de análisis se enumeran los diversos tipos de maltrato, estos casi nunca se dan de forma excluyente y única. Por lo tanto, las consecuencias que sufren las víctimas de acoso escolar tampoco se presentan de modo aislado, sino que lo afectan en toda su subjetividad, tanto a nivel psicológico, social, emocional, familiar y físico.

Generalmente, se pueden observar sentimientos de inseguridad que provocan frustraciones al “no sentirse aceptado”, sentimientos de angustia, desamparo, culpa y temor.

También se presentan consecuencias tales como bajo rendimiento o fracaso escolar, pérdida de autoestima, aislamiento y exclusión.

 

Vivencias

El 72,8% de los y las alumno/as encuestados/as manifestaron haber visto o vivido alguna situación de acoso escolar en su grado, curso y/o en la escuela. Se puede inferir la gravedad que adquiere esta problemática con los siguientes datos: sólo el 26,8% manifestó no haber visto situaciones de acoso, lo que indica la urgencia de respuestas que amerita dicha situación de violencia. Ante esta situación, se requieren intervenciones planificadas por parte del Estado, donde la escuela es un ámbito ideal de acción, pero también lo son las familias, donde se deben desarrollar los valores de respeto a las diferencias y se posibilite una convivencia entre diversos.

 

 

Edades

En relación a las edades en las qué ocurrió el acoso escolar, el 52 % señaló que se dio entre los 10 y 12 años. Teniendo en cuenta la Teoría del Desarrollo Cognitivo de Jean Piaget, esta etapa pertenece a la de las Operaciones Concretas, caracterizada por el comienzo del pensamiento lógico.

Durante este período, los niños y niñas comienzan a relacionarse con un grupo social más amplio y a comprender la influencia social. Pueden comenzar a percibir quién puede o no pertenecer a un grupo de pares. Se empiezan a preocupar más por la opinión de sus semejantes, intentando hacer lo posible, por agradar y destacarse.

En esta etapa es necesario tener en cuenta las características cognitivas, psicológicas y sociales del desarrollo para poder pensar un abordaje integral que contemple estas especificidades.

 

 

Actitud frente al Acoso

En referencia a cómo actuarían ante una situación de acoso escolar, un 77,8% se implica de algún modo en la resolución del conflicto. Dentro de este porcentaje el 51,5% lo hace recurriendo a un adulto, mientras que el 26,3% intenta frenar el maltrato personalmente.

Cabe destacar que el 64 % de los y las encuestados/as manifestaron confiar en docentes y personal de la escuela ante un problema de este tipo, mientras que el 26,8% recurriría a algún miembro de la familia. Esta elección pone en evidencia la importancia de la escuela como espacio de escucha y contención, y a los docentes como referentes de los alumnos/as, ubicándolos en un lugar privilegiado de detección y resolución de estos abusos.

 

 

 

Tipos de acosos vivenciados

En cuanto a las situaciones vividas, los/as chicos/as mencionaron en mayor medida haber sufrido burlas (21,6%), insultos (15%) y, en relación al acoso a través de redes sociales, el 12,8 % indicó haberlo padecido.

En este sentido, podemos decir que la burla, los apodos y la conformación de grupos de identidad siempre existieron, pero la dimensión que adquieren estas acciones ha sido mayor con las redes sociales que potencian sus efectos o, por lo menos, las hacen más visibles. Bien se dice que son viejos problemas en nuevos formatos. Por lo tanto, estas formas novedosas ameritan abordajes distintos, donde el rol de los docentes es vital, y el Estado (mediante legislación, pero sobre todo mediante herramientas y presupuestos) no puede permanecer indiferente.

 

Responsabilidad en el Acoso

En cuanto a la responsabilidad en el acoso escolar, el 11,1% del total puso el acento en la víctima, lo que pone de manifiesto la necesidad de acciones de sensibilización en la temática y de interpelación de las estigmatizaciones que circulan naturalizadas e invisibilizadas culpabilizando a la víctima. El 20% opina que es al acosador/a a quien le cabe la responsabilidad. Para la prevención y reducción de esta problemática social es necesario involucrar a múltiples actores. No es correcto focalizar la mirada sólo en la víctima, sino en los variados entrecruzamientos que hacen a la complejidad del acoso escolar, enfatizando el respeto, el desarrollo moral y la educación en valores como pilares fundamentales de una sociedad inclusiva y virtuosa.

 

 

Cómo se podría evitar

Respecto de lo que piensan acerca de cómo se podría evitar el acoso escolar, el 14,8% del total opina que el camino es difundir información, el 22,4% realizando campañas de prevención, el 32,4% con la creación de leyes, y la construcción de espacios de diálogo dentro de la escuela lo consideró un 22,6% del total. Otros/as alumnos/as se animaron a proponer acciones diferentes como:

*Sancionar al agresor (expulsión, amonestación, detención policial)

*Denunciar al Ministerio de Educación o al docente

*Atención al agresor

    *Mediación

    *Avisar a las familias de ambos (acosado y acosador)

En cuanto a las propuestas, hay que destacar la importancia de escuchar a los y las adolescentes para trabajar en su empoderamiento con el objetivo que sean protagonistas activos en las acciones que ellos mismos sugieren, tales como: trabajar en talleres con las víctimas, realizar campañas callejeras de educación y concientización, entre otras.

Diversas investigaciones entienden a la violencia como producto de un aprendizaje, es decir que quién es violento es porque se educó en la violencia.

El acoso escolar no es una problemática específica del sistema escolar, sino que es el reflejo de una sociedad discriminatoria que acentúa permanentemente el antagonismo, la competencia despiadada y la segregación en desmedro de la integración.

Por las razones expuestas, apostamos al trabajo con los chicos y chicas, para que con el acompañamiento de la familia y del Estado, puedan promoverse nuevos modos de vinculaciones no violentas. A esto debemos agregar la necesidad de la resolución de conflictos mediante la búsqueda de consenso, la solidaridad y la inclusión, al involucrar a la sociedad en su conjunto para no convertirse en simple espectadora o cómplices de una situación de abuso de poder.





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